El analfabeto del futuro no va a ser aquel que no sea capaz de leer o escribir,
sino aquel que no sea capaz de desaprender cosas viejas para aprender otras nuevas
Doménech y Casado (1998)
¿Qué es la obsolescencia del conocimiento?
Hoy, en plena revolución digital, nos encontramos insertos en un escenario donde el exceso de información y el acelerado desarrollo de la tecnología nos obliga a buscar actualizaciones de manera permanente, sobre todo cuando se refiere al uso de las TIC como herramientas protagonistas en la educación, la vida cotidiana y de vinculación social.
Obsolescencia proviene de obsoleto, que significa antiguo, arcaico, en desuso. Tomando en cuenta la vertiginosa e instantánea actualidad, este término puede ser empleado en la tecnología, las competencias, la ideología y el conocimiento.
Veamos el siguiente video donde Manuel Castells* nos explica qué sucede con la obsolescencia en la educación y el uso de la información:
La obsolescencia deriva entonces de la imperante evolución de la sociedad, de la tecnología, de las formas de actuar, vivir y convivir. Pero ¿cómo contrarrestarlo? Si bien no podemos detener o frenar la obsolescencia del conocimiento, sí podemos controlar que se mantenga constantemente enriquecido mediante la búsqueda permanente de nuevos conocimientos que abonen y se incorporen a los ya establecidos; colocarlo a disposición de otros, de manera colectiva; integrar conocimientos tácitos, explícitos y técnicos; intercambiar conocimientos entre pares buscando desarrollar nuevas habilidades; generar actividades congruentes con la organización de los contenidos; fomentar la búsqueda de nuevos conocimientos; y promover la formación continua desde un sistema de gestión del conocimiento.
Sáiz (2012) se refiere al conocimiento como “el único activo ilimitado que crece con su uso”. De ahí que el conocimiento presente importantes características como: acumulativo, rápido, espontáneo, integrador, subjetivo, transmisible… categorías a las que actualmente cabría agregar innovador, colaborativo, desafiante y TRANSMISIBLE.
¿Es la obsolescencia una moda contemporánea?
A lo anterior habría que sumarle el nuevo concepto de “obsolescencia programada” donde los recursos empleados dejan de funcionar o se actualizan como parte de estrategias de mercado para vender a los usuarios nuevas herramientas que sustituyen a las anteriores dentro de la ideología de lo “desechable” (tabletas, computadoras, teléfonos, programación, entre otros) provocada por el aumento de la capacidad de las tecnologías, su abaratamiento, la introducción constante de nuevas tecnologías y la capacidad de comunicación entre los usuarios digitales.
Revisar de manera continua los materiales y recursos a utilizarse en nuestro propio contexto de enseñanza-aprendizaje permitirá que el conocimiento no se convierta en desechable sino que se construya a partir del existente. Cuidar los periodos de caducidad de los contenidos de nuestro programa educativo en congruencia con el ritmo acelerado de la introducción del conocimiento, el uso de las tecnologías digitales e internet es entonces el RETO principal para evolucionar con éxito en esta era.
El aumento de la cantidad y la velocidad de transmisión de la información son dos factores que sin duda pueden desembocar en la obsolescencia del conocimiento puesto que superan nuestra capacidad de gestión y aprovechamiento de ese conocimiento. Los retos de la educación actual nos obligan a cuestionar lo siguiente:
· ¿Cómo lograr mantener actualizado el conocimiento?
· ¿Qué estrategias podemos, como docentes, implementar?
· ¿Cómo apropiarse y adaptar la tecnología?
· ¿Cómo transmitir la información?
· ¿Cómo saber discernir o filtrar entre la información valiosa y la que no, existente hoy día en internet?
Sin duda generar prácticas apoyadas en las TIC, como herramientas que permiten avanzar en el conocimiento y alineadas a pedagogías efectivas, facilitaría el intercambio, la transmisión, la adquisición y aplicación de los conocimientos tan necesarios en el siglo XXI.
Por último es necesario señalar que las instituciones educativas deben buscar ofrecer permanentemente ventajas competitivas propias del siglo XXI como la inclusión de repositorios digitales, intercambios institucionales, educación virtual, incorporación de la tecnología, mantener la innovación permanente tanto en sus políticas como en los recursos gestionados, y modernizar su oferta educativa en congruencia con las demandas del mercado laboral a nivel internacional.
Por último es necesario señalar que las instituciones educativas deben buscar ofrecer permanentemente ventajas competitivas propias del siglo XXI como la inclusión de repositorios digitales, intercambios institucionales, educación virtual, incorporación de la tecnología, mantener la innovación permanente tanto en sus políticas como en los recursos gestionados, y modernizar su oferta educativa en congruencia con las demandas del mercado laboral a nivel internacional.
Para profundizar más en el tema, te recomendamos visitar el blog de Rosa Elizabeth Quintana, quien habla sobre la vida útil de los conocimientos adquiridos y la invalidación de la experiencia:
Referencias:
Adams Becker, S., Cummins, M., Davis, A., Freeman, A., Hall Giesinger, C. and Ananthanarayanan, V. (2017). NMC Horizon Report: 2017 Higher Education Edition. Austin, Texas: The New Media Consortium.
Berrocal, F. y Pereda, M. (2001). Formación y gestión del conocimiento. Revista Complutense de Educación, Vol. 12, Núm. 2, pp. 639-656. ISSN: 11 30-2496.
Berrocal, F. y Pereda, M. (2001). Formación y gestión del conocimiento. Revista Complutense de Educación, Vol. 12, Núm. 2, pp. 639-656. ISSN: 11 30-2496.
Sáiz Álvarez, J.M. (2012). Ética, capital intelectual y gestión del conocimiento. Rev. Esc. Adm. Neg. Recuperado de http://www.scielo.org.co/pdf/ean/n73/n73a04.pdf.

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